sábado, 22 de septiembre de 2007

Ronaldinho pasó la noche en una discoteca dos días antes del Osasuna-Barcelona


Ronaldinho puede pasar desapercibido en un terreno de juego, pero parece que en las veladas barcelonesas no pierde el tiempo.

Tal y como informa la edición digital de La Vanguardia, el útimo exceso nocturno del brasileño se produjo dos días antes del partido con el Osasuna -al día siguiente había entrenamiento a las diez de la mañana- en una célebre discoteca de la ciudad hasta la hora del cierre.


El cacareado código interno de disciplina planea sobre el vestuario. Si se le aplica al brasileño o a otro jugador se hará con discreción, aseguran desde club, pero Ronaldinho haría bien en cambiar su actitud y reflexionar, porque el equipo salió adelante con él en el banquillo.



"Ronaldinho es Ronaldinho", defiende Andrés Iniesta, subrayando el valor incomparable del brasileño. "Ronnie está bien -quiso zanjar ayer Messi, uno de sus íntimos- y el público está con él y si no debería estarlo por todo lo que le dio al club. Es importante y lo seguirá siendo. No entiendo -añadió Leo- que le piten, todo el mundo puede tener sus bajones, pero siempre busca lo mejor para el equipo". ¿Y los cambios? "A nadie le gusta que lo cambien, ni a él, ni a Henry ni a mí".

Tras el partido, Joan Laporta envió "ánimos" al astro brasileño por su sustitución: "Es un jugador mágico y que se esfuerza al máximo. Somos un equipo, todos juegan y en este sentido el técnico toma las decisiones que cree más convenientes".



Primer sustituido

Cualquiera puede opinar sobre si el que ha sido el mejor del mundo es ahora más o menos influyente en el Barça, si juega mejor o peor. Pero nadie puede discutir que, por primera vez desde que llegó al Barça, Ronnie ha sido sustituido en tres partidos seguidos y en el 75% de los encuentros oficiales disputados este año. Dos veces ha sido en el minuto 65. Ninguna para aclamarle.



¿Es ese el destino que le espera a partir de ahora más veces? Hasta ahora, y nadie se está rasgando las vestiduras por ello, Ronaldinho se está convirtiendo en el primer sustituido del equipo, como durante años ha sido Giuly. La actitud del brasileño el día del Olympique no es la de aquel jugador enrabietado en La Romareda cuando fue cambiado en un partido de Copa en el que el Barça acabaría eliminado. Se está acostumbrando a ver el 10 en la tablilla del cuarto árbitro.

La pregunta es si Rijkaard se planteará sentarle contra el Sevilla. El técnico holandés quiere acallar las críticas y ha confirmado en rueda de prensa que es un futbolista recuperable, pero con la acumulación de cracks con que cuenta el entrenador de medio campo hacia delante, todo es posible.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que con tiempo y con espíritu de competencia el Dinho volverá a su nivel.

Un saludo